Factores de cambio en psicoterapia: no todo lo terapéutico ocurre en terapia | Centro Médico Árbol

Cuando pensamos en mejorar nuestra salud mental, es fácil imaginar inmediatamente un espacio de psicoterapia. Consultar con un psicólogo puede ser una experiencia profundamente transformadora y, para muchas personas, constituye una parte importante de su proceso de recuperación, autoconocimiento o desarrollo personal. Sin embargo, sería un error pensar que todo aquello que nos ayuda psicológicamente ocurre dentro de una consulta.

No todo lo terapéutico es psicoterapéutico.

Nuestra vida está llena de experiencias capaces de producir cambios psicológicos significativos. Una conversación con un amigo, retomar un hobby abandonado, enamorarse de una actividad nueva, comenzar a estudiar algo que nos interesa, sentirse parte de una comunidad, hacer ejercicio, escuchar música o incluso encontrarse con una buena película pueden modificar la manera en que comprendemos lo que nos ocurre.

La psicoterapia puede contribuir a esos procesos, pero no tiene el monopolio del cambio psicológico.

Las personas también cambian fuera de la terapia

Durante mucho tiempo se ha difundido una imagen bastante intuitiva de la psicoterapia: una persona tiene un problema, consulta a un profesional y el terapeuta realiza determinadas intervenciones que generan una mejoría.

La realidad es bastante más interesante.

Quien comienza una psicoterapia no llega como un recipiente vacío sobre el cual el terapeuta aplica una técnica. Llega con una historia, relaciones, capacidades, intereses, recursos, dificultades, expectativas y circunstancias vitales que continúan desarrollándose mientras la terapia ocurre.

Durante las semanas o meses de una psicoterapia pueden pasar muchas cosas. Podemos conocer a alguien importante, reconciliarnos con un familiar, cambiar de trabajo, comenzar un proyecto, terminar una relación, descubrir un nuevo interés o encontrar una comunidad en la que finalmente sentimos que pertenecemos.

Todo eso también puede cambiar nuestra salud mental.

Por eso, cuando una persona mejora durante una psicoterapia, sería demasiado simple concluir que cada cambio observado fue producido exclusivamente por aquello que ocurrió durante las sesiones.

Tus vínculos también pueden ser terapéuticos

Las relaciones humanas constituyen uno de nuestros principales recursos psicológicos.

Tener personas con quienes conversar, recibir apoyo durante una crisis, sentirnos escuchados, compartir intereses o simplemente experimentar que alguien disfruta de nuestra compañía puede tener un efecto significativo sobre nuestro bienestar.

A veces una conversación con un amigo permite mirar un problema desde otro ángulo. Una pareja puede ayudarnos a recuperar confianza. Un profesor puede descubrir en nosotros una capacidad que no habíamos reconocido. Un grupo puede ofrecernos una sensación de pertenencia que llevábamos años buscando.

Nada de esto es formalmente psicoterapia.

Y, sin embargo, puede resultar profundamente terapéutico.

Esto tampoco significa que nuestros vínculos deban reemplazar a un profesional cuando necesitamos ayuda especializada. Significa algo diferente: la salud mental se construye dentro de una red de relaciones y experiencias mucho más amplia que una consulta psicológica.

Los hobbies no son una pérdida de tiempo

Cuando atravesamos periodos difíciles, las actividades que hacemos simplemente porque nos gustan pueden parecer secundarias. Frente a problemas importantes, jugar videojuegos, pintar, cocinar, practicar un deporte, cuidar plantas, tocar un instrumento o leer una novela podrían parecer actividades poco relevantes.

Sin embargo, nuestros hobbies pueden cumplir funciones psicológicas importantes.

Nos permiten experimentar competencia, curiosidad, disfrute y creatividad. Pueden ayudarnos a recuperar rutinas, conectarnos con otras personas o volver a experimentar dimensiones de nuestra identidad que habían quedado reducidas por un problema.

Una persona no es solamente alguien que tiene ansiedad, depresión, estrés o dificultades familiares. También puede ser alguien que disfruta de la fotografía, sabe muchísimo sobre dinosaurios, juega fútbol los fines de semana, escribe cuentos, arma computadores o pasa horas aprendiendo sobre astronomía.

Recuperar esos aspectos de nosotros mismos también puede formar parte de estar mejor.

Estudiar, aprender y desarrollar capacidades también puede cambiar nuestra vida

El desarrollo psicológico tampoco consiste únicamente en disminuir síntomas.

Aprender algo nuevo puede modificar nuestra percepción acerca de quiénes somos y de aquello que somos capaces de hacer. Terminar una carrera, aprender un idioma, desarrollar una habilidad profesional o simplemente estudiar un tema por curiosidad puede aumentar nuestra autonomía y abrir posibilidades que antes no estaban disponibles.

Incluso pequeños aprendizajes pueden generar cambios importantes.

A veces comprender mejor nuestras emociones, descubrir una explicación para algo que nos ocurre o encontrar palabras para una experiencia que antes resultaba difícil de describir produce una reorganización significativa de nuestra manera de entendernos.

El conocimiento también puede ser terapéutico.

Una película también puede ayudarnos a comprender algo importante

Hay ocasiones en que una historia logra expresar algo que llevábamos mucho tiempo intentando comprender.

Una película, una novela, una canción o una obra de arte pueden permitirnos reconocernos en la experiencia de otra persona, encontrar palabras para una emoción o mirar nuestra propia historia desde una perspectiva diferente.

Probablemente muchas personas recuerdan alguna obra que encontraron precisamente en el momento adecuado.

Eso no convierte al cine en psicoterapia ni significa que ver películas pueda reemplazar un tratamiento cuando existe un problema de salud mental que requiere atención. Simplemente recuerda que los seres humanos tenemos muchas formas de elaborar nuestras experiencias.

La cultura es una de ellas.

Entonces, ¿para qué sirve la psicoterapia?

Reconocer todos estos factores no disminuye la importancia de la psicoterapia. Más bien permite comprender mejor su lugar.

Una buena psicoterapia puede ofrecer un espacio sistemático para observar nuestra experiencia, identificar patrones, comprender problemas, probar nuevas maneras de relacionarnos y tomar decisiones. También puede ayudarnos a reconocer y fortalecer recursos que ya existen en nuestra propia vida.

En ocasiones, una parte importante del trabajo terapéutico consiste precisamente en mirar más allá de la terapia.

Tal vez sea necesario reconstruir una red social. Retomar actividades abandonadas. Buscar nuevos espacios de pertenencia. Organizar mejor el descanso. Recuperar intereses. Resolver problemas concretos. Explorar relaciones importantes o desarrollar capacidades que habían quedado postergadas.

Desde esta perspectiva, el terapeuta no necesariamente es quien produce el cambio. Puede convertirse en alguien que ayuda a crear condiciones para que la persona encuentre, utilice y amplifique sus propios recursos.

La psicoterapia ocurre una hora; la vida ocurre el resto de la semana

Esta idea permite también devolver a las personas un lugar central dentro de sus propios procesos de cambio.

Quien consulta no es simplemente un receptor de tratamiento. Es un agente activo que observa, experimenta, aprende, establece relaciones, toma decisiones y modifica su entorno.

La psicoterapia puede ser una herramienta extraordinariamente valiosa dentro de ese proceso, pero sigue siendo una herramienta entre muchas otras experiencias humanas capaces de ayudarnos a desarrollarnos.

Nuestros amigos, nuestras relaciones, nuestros intereses, nuestras comunidades, nuestro trabajo, nuestras mascotas, aquello que estudiamos, lo que hacemos por placer e incluso las historias que encontramos en un libro o una película pueden formar parte de nuestra salud mental.

Quizás una de las mejores funciones de la psicoterapia sea ayudarnos a construir una vida en la que cada vez necesitemos menos que todo lo terapéutico ocurra dentro de la consulta.

Porque estar mejor no consiste solamente en tener una buena terapia. También consiste en tener una vida en la que existan cosas, personas y experiencias que valga la pena vivir.

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