La psicoterapia es un baile, un baile de pareja

Se necesita de dos personas para un baile de pareja, por algo es de pareja. Además, necesita que ambas personas quieran bailar, idealmente que quieran bailar el uno con el otro. Muchas veces se puede querer bailar, pero algo muy distinto es querer bailar con quien tienes frente a ti. El deseo de bailar con la persona que está al frente puede estar desde un inicio, como también aparecer o desarrollarse durante el curso del baile. A lo mejor existen las ganas de bailar, pero, por cuales sean las razones, la persona que está frente a ti no logra captar tu atención; puede ocurrir, entonces, que decidas dejar de bailar, buscar a otra pareja, o también, pese al desinterés inicial, te abras a la posibilidad de que aquello que no te cautiva en un principio lo termine haciendo mientras más pasos y canciones compartan.

Puede que ambas personas sepan bailar, o tengan algunas nociones de cómo se baila, sin embargo nunca habían bailado el uno con el otro, por lo tanto encontrarse en el baile (no en el sentido físico, sino más bien algo -pienso- ligado al reconocimiento, a saber-que-el-otro-está-ahí) es una tarea, un esfuerzo que van a tener que compartir. Quizá al principio se tropiezan cada uno con sus pies, o choquen sus cabezas, o den un giro descoordinado, o vayan a destiempo, pero este mismo tiempo es el armonizará (o debería) el despliegue de ambos cuerpos. 

También es importante decir que nadie está obligado a bailar, pues cuando eso sucede, ya sea por presión social o por que te lo aconsejen para divertirte, es evidente y esperable que, tal y como ocurre cuando se hace algo sin desearlo, no salga bien. Vas a estar con mala cara, no harás esfuerzos reales por sincronizar los pasos o seguir la pista. Una vez finalizada la pieza, probablemente terminarás frunciendo el ceño y mostrando disconformidad, o pensando en que es aburrido bailar, o que no vale la pena bailar.
Entonces, sobre el baile, o la psicoterapia, pero en este caso el baile, hay muchas piezas que pueden bailarse, muchos tipos de baile, los cuales varían dependiendo de la música de fondo, o la forma en la que las personas que bailan quieren interpretar dichas piezas. También puedes empezar a bailar teniendo una canción o un estilo en mente, pero luego alguien decide cambiar la pieza y te das cuenta que quizá tenías más ganas de bailar de un modo distinto.

Idealmente, si el baile de pareja fue disfrutado y satisfactorio para quienes bailaron, terminaran el uno con el otro mirándose a los ojos, cansados, con la respiración agitada y sonriendo, sabiendo que su encuentro, en el momento y espacio en el que tuvo lugar fue único e irrepetible, sabiendo que ambos salen con algo que no tenían antes, pero también sabiendo que dicho baile tiene un inicio y un fin. Lentamente, de forma respetuosa con el momento que acaban de vivir, se alejan mientras aún sostienen la mirada, empiezan a dar pasos hacia atrás y girar sus cuerpos con la intención de caminar cada uno por su camino, hasta que, finalmente, de la misma forma y con la misma facilidad con la que sus ojos se encontraron por primera vez, estos se desconectan. Ambas personas no se van tristes, quizá si emocionadas por lo que vivieron juntos, pero saben que ese momento fue mágico, y saben que el otro también lo sabe. También saben que ese momento fue único y que tenía que terminar, pero también están abiertos a que, si así lo quisiese la la vida, volverán a encontrarse en otro momento, en otras circunstancias, y nuevamente empezará el baile.

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