Teleterapia y discapacidad física

Parte de los desafíos que ha traído la pandemia ha sido la necesidad de adaptarse a la teleterapia, en donde se volvió necesario investigar la evidencia ya existente, para asegurar óptimas condiciones. Esto sitúa a la teleterapia como una alternativa igual de beneficiosa que la terapia presencial, e incluso con beneficios que la plantean como una alternativa para mantener más allá de la pandemia. Han pasado los meses y las personas se han ido acostumbrando a esta modalidad, por lo que es posible que muchos quieran seguir de esta manera.

Hoy Loreta Aguirre, licenciada en Psicología y parte de nuestro equipo de Terapeutas PAP, nos cuenta sobre cómo la teleterapia puede ser una buena opción más allá de la pandemia.

Todes podemos hacer algo

Así como la teleterapia permite trabajar con personas que viven en distintas ciudades, también acerca el trabajo psicoterapéutico a quienes tienen condiciones físicas que les dificultan el desplazamiento hacia los centros de terapia. Es el caso de las personas con discapacidad física y/o de movilidad, que en Chile representan casi al 50% de la totalidad de personas en situación de discapacidad, por lo que se vuelve necesario hacer algo al respecto.

Las personas necesitamos tener garantizado un acceso igualitario a nuestras posibilidades de desarrollo, y existen grupos que presentan mayores barreras de participación, no solamente relacionado con sus situaciones particulares, sino más bien con las condiciones que ofrece el entorno. Todes podemos aportar a acortar esas brechas, no solamente desde nuestras posibilidades de mejorar la accesibilidad en la infraestructura, sino que también con el buen trato en los diferentes espacios sociales.

¿Qué hacer?

  • Si conoces a alguien con discapacidad física, en primer lugar pregúntale si necesita algún tipo de ayuda. Hay quienes esperan ayuda o que la necesitan, mientras que hay otres que prefieren ser lo más autónomes posibles. Entonces, por ejemplo, si ves en la calle a alguien utilizando silla de ruedas, pregúntale antes de ayudar.
  • Si estás en un recinto que tenga más de una salida, procura que la persona transite por la salida que le quede más cercana o cómoda. Esos pasos extra que para el resto de las personas no significan gran cosa, para alguien con dificultad de desplazamiento pueden marcar la diferencia. Sé amable, y si es posible, insta a que los distintos espacios públicos hagan una excepción con quienes lo necesitan.
  • Cuida el lenguaje, porque también es importante. Intenta no decir que las personas «padecen» o «sufren» de una condición, o que su entorno debe «soportar» la discapacidad. Además, evita categorías despectivas como minusválidos o lisiados, así como también decir que una persona es discapacitada. En vez de eso, opta por llamarles “personas con discapacidad”, o «persona en situación de discapacidad«.

Recomendaciones

Si tú eres quien está en alguna situación de discapacidad, conversa con tus redes de apoyo, tu familia y amigos y cuéntales lo que sientes y lo que puedas necesitar de elles. Busca actividades que te hagan sentir bien, procura mantener una atención de salud acorde a tus necesidades, y si se te hace difícil, si no te sientes tan bien como quisieras sentirte, evalúa la posibilidad de teleterapia.

Estaremos lejos, pero no distantes

Aunque aquí se haga alusión directa a la discapacidad, quienes estén en esta situación son mucho más que sólo eso. Al igual que todas las personas, poseen una gran riqueza y complejidad humana. ¡Ayudémonos entre todes y así podremos construir una sociedad mejor!

Loretta Paz Aguirre Gutiérrez
Licenciada en Psicología, Universidad Diego Portales
Psicóloga en Práctica en Centro árbol
Voluntaria en apoyo psicológico en Línea Libre
Periodista y Licenciada en Comunicación Social, Universidad de Santiago

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Sigamos trabajando juntes por tu bienestar. Estaremos lejos, pero no distantes.

Editado por José Manosalva

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